Este jueves 7 de mayo, la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) organizó el Taller: "Nuevas normativas en Biotecnología Agropecuaria". La jornada reunió de manera presencial a especialistas de primer nivel,. La exitosa convocatoria del evento merece una mención, ya que este segundo Taller de ASA contó con 198 inscriptos.
Los anfitriones Alfredo Paseyro y Fabiana Malacarne abrieron el evento, que contó con las exposiciones de Facundo Simeone (especialista en gestión regulatoria de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca), de Andrés Maggi (Dirección de Estrategias y Análisis de Riesgo del SENASA), de Gastón Santesteban (Director de Políticas de Mercados en la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca) y de Florencia Goberna (especialista en asuntos regulatorios y evaluación de riesgo de OGM). Luego de las presentaciones, se abrió una ronda de preguntas virtual donde los asistentes debatieron sobre normativas, legislación y comercio, analizando el impacto de las nuevas resoluciones en el futuro del sector agropecuario argentino.
En el marco de un nuevo impulso a la biotecnología agropecuaria, el Gobierno argentino presentó tres resoluciones clave que modernizan la evaluación de organismos genéticamente modificados (OGM). Difundidas en mayo de 2026, las normas buscan reducir la burocracia y acelerar la aprobación de nuevos eventos biotecnológicos al país, sin resignar controles de seguridad.
Marco renovado para la evaluación de OGM
La Resolución 255/26 del Ministerio de Economía moderniza el marco normativo general para la evaluación de OGM de uso agropecuario. Se basa en el uso propuesto del OGM y establece tres instancias de evaluación: riesgo ambiental, aptitud alimentaria y mercados, aunque reconoce que para ciertos casos no son necesarias todas las instancias. Por ejemplo, para todo uso (commodities), las tres instancias y para un insecto para control poblacional de una plaga, solamente riesgo ambiental.
Además, establece las penalidades por incumplimiento y considera los convenios internacionales en biotecnología y bioseguridad que ha firmado Argentina, lo que permite agilizar aprobaciones en el ámbito del Mercosur.
Solo para comercio, con foco exportador
La Resolución 25/2026, de la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios, limita su alcance a la evaluación de riesgos comerciales. Esto significa que no abarca la producción nacional, sino el impacto que un OGM puede tener en los mercados de exportación argentinos. La norma establece un plazo máximo de 30 días para emitir dictámenes.
Seguridad alimentaria con estándares globales
Por su parte, la Resolución 199/2026 de SENASA actualiza la evaluación de la aptitud alimentaria de los OGM para consumo humano y animal. Su principal novedad es la aceptación de estudios realizados en otros países, incluidos ensayos de campo, siempre que tengan un diseño sólido y parámetros relevantes. Esto evita tener que repetir costosas investigaciones a nivel local.
Además, la norma impone un enfoque caso por caso y proporcional al riesgo real. Los análisis de composición ya no son un requisito automático: se centran solo en aquellos componentes que, por una hipótesis de riesgo plausible, podrían representar un peligro. La evaluación de toxicidad y alergenicidad se basa en el "peso de la evidencia" (historial de uso y bioinformática), y solo se solicitan ensayos adicionales si se detecta una señal de riesgo.
Para agilizar los trámites de presentación, se crearon dos vías. Una, normal, para eventos completamente nuevos, con estudios moleculares exhaustivos. Otra, diferencial, para eventos apilados mediante cruzas convencionales cuyos componentes individuales ya fueron aprobados, o para construcciones genéticas equivalentes a otros ya evaluados. En estos casos, los requisitos se reducen drásticamente.
Más agilidad en la evaluación de NBTs
La Resolución 24/26 de la SAGyP tiene como objetivo definir el estatus regulatorio de los productos obtenidos por NBTs (si son OGM o no). Describe con más claridad los criterios de análisis, permite agrupar información y unifica los formularios para plantas, animales y microorganismos. De esta manera se agiliza tanto la presentación de la información requerida por el solicitante como la evaluación posterior por parte de las agencias.
Beneficios para el sector semillero
Desde ASA, los sectores vinculados a la innovación vegetal celebran la medida. La reducción de plazos y la posibilidad de usar datos generados en otros países permitirán un acceso más rápido a nuevas tecnologías, alineando a Argentina con los estándares de los países más competitivos. Todo esto, sin perder rigurosidad científica en materia de bioseguridad.
Con estas herramientas, el país busca ser más ágil y predecible para la inversión biotecnológica, fortaleciendo su lugar como proveedor confiable de alimentos en el mundo.


